
Viajar por... ChinaLa Gran Muralla
Por Ariadna Miró
Esta extraordinaria construcción defensiva está formada por una serie de murallas construidas y reconstruidas por diferentes dinastías durante más de
1.000 años con el fin de impedir las incursiones de los pueblos nómadas del norte primero y de
asegurar los nuevos territorios conquistados hacia el oeste por los chinos
después. Aunque su longitud oficial es de 7.300 km de este a oeste si
descontamos sus ramificaciones y construcciones secundarias entonces cubre
6.400 km desde la frontera en Corea hasta el desierto de Gobi, abarcando
siete provincias.
Las partes de la muralla más visitadas se mantienen en buen estado o han sido reparadas, pero en el resto suele estar descuidada, sirviendo como zona de juego o fuente de materiales de construcción para la población local.
La Gran Muralla es una de las grandes maravillas de la humanidad (fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987). Actualmente es la mayor atracción turística de la China y se ha organizado un gran montaje comercial en torno a ella.
De los tramos que quedan en pie los más visitados y restaurados son los más próximos a Beijing, como los de Badaling o Mutianyu, a sólo 70 km de la capital, pero suelen estar abarrotados por grupos de turistas y están tan reconstruidos que parecen Port Aventura. Ante esta perspectiva
nosotros optamos por ir a visitar el tramo de Simatai, uno de los menos
explotados y de los últimos a ser abiertos al público. Este tramo tiene una longitud de 19 km, con zonas realmente muy pronunciadas (pendientes de hasta el 70%), por el que no está al alcance de cualquier (pero tampoco hace falta ser superman).
La mayor parte del tiempo estuvimos solas y realmente
merece la pena.
A 400 m del aparcamiento cogimos un teleférico que tarda 23 min en recorrer
un bonito trayecto. Después cogimos el camino de subida hasta el puesto nº 8 ( una subida que nos hizo sudar la gota gorda) y vamos bajando tramos de la muralla
tranquilamente, vigilando con las escaleras que son muy pequeñas y observando las vistas sensacionales, magníficas, impactantes...
El último tramo lo decidimos bajar con tirolina por sobre el río hasta
llegar a una pequeña embarcación que nos cruza a la otro banda del río. Es muy
divertido, dura poco más de un minuto y te ahorras el final de la excursión.
Como llegar:
Bajamos a la estación de metro de Dongzhimen por ir a la estación
de autobuses a unos 600 m. Más adelante empezamos a ver numerosos aparcamientos
de autobuses (en este trayecto a pie algunas personas se nos acercan para
ofrecernos un taxi a Simatai por 300 Yuanes, ida y retorno, puesto que
acertadamente adivinan donde nos dirigimos). Preguntamos por el autobús a
Miyun y nos
indican el nº 860. El trayecto de 63 km a Miyun empleamos
casi 2 horas, debido al tráfico y las paradas. La cobradora del autobús
nos pregunta si vamos a Simatai y le respondemos que sí sin saber el porqué
de la pregunta
pero lo entendemos rápido al llegar A Miyun (última parada) nos espera un vehículo. En el autobús conocemos unas chicas de Shanghai que también quieren ir a la muralla. Negociamos duramente con él y finalmente acordamos
un precio de 60 Y por persona, trayecto de ida y retorno entre Miyun y Simatai.
Este trayecto, de 47 km, también resultó ser una carrera de obstáculos
debido a las obras en la carretera. En total tardamos más de 3 horas al llegar desde el centro de Beijing a Simatai.
Al retorno nuestro taxista nos deja en la estación de autobuses de Miyun, dónde nos localiza el siguiente autobús a Beijing.
Tras 2 horas de trayecto (12 Y) llegamos a la estación
Donzhimen de Beijing pasadas las 8 de la tarde.
Ariadna Miró
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